Posadilla

Aldeas de Fuente Obejuna

Posadilla

Encrucijada del Sur

Posadilla es la más meridional de las aldeas de Fuente Obejuna, una auténtica encrucijada donde convergen caminos hacia Sevilla, Badajoz y el corazón de Córdoba. Situada a 707 metros de altitud, corona un cerro que domina un paisaje quebrado de dehesas y arroyos.

Su mayor tesoro es su Museo Etnográfico, un espacio donde el tiempo parece detenerse para mostrar las herramientas y vivencias de generaciones pasadas, cobrando vida cada mes de junio con el evento «Museo en Vivo».

«Un museo en vivo donde cada piedra y cada apero cuentan la historia de una encrucijada milenaria.»

La Posada de Diego Alfonso

La historia de la aldea aparece ya en el Libro de la Montería (s. XIV) de Alfonso XI. En sus crónicas de caza se menciona la «posada de Diego Alfonso», un refugio estratégico para monteros y viajeros en el camino hacia las cumbres de Fresnedoso.

Aquella pequeña posada, o «Posadilla», daría nombre al poblado que creció a su amparo, sirviendo de hospedaje a pastores de la transhumancia y arrieros que cruzaban Sierra Morena.

Refugio de la Aljama

Tras los sangrientos sucesos de 1473 en Córdoba, numerosas familias hebreas buscaron refugio en estas tierras. Se asentaron en Posadilla bajo la protección de D. Alonso de Aguilar, estableciendo una explotación comunal similar al actual Kibutz.

Nombres de calles como Zarco (de raíz hebrea y árabe para el azul claro) y el predominio de nombres bíblicos entre sus naturales atestiguan este fascinante capítulo de su historia.

El Corralón de los Juglares

Documentos del siglo XIX mencionan un lugar único: el «Corralón de los Juglares». Se cree que este recinto servía de refugio a los trovadores y artistas que recorrían los caminos medievales entreteniendo al público con cantos épicos y acrobacias.

Este dato sitúa los orígenes de Posadilla antes del siglo XV, como un punto de descanso esencial para los artistas itinerantes que viajaban entre las cortes y villas del sur peninsular.

Fe y Aguas Cristalinas

La Iglesia del Espíritu Santo custodia una valiosa talla barroca de San Pedro Apóstol (s. XVIII), patrono de la aldea. Su sencilla arquitectura se integra en un paisaje rico en manantiales.

Fuentes históricas como El Juncal o Fuentezuela, con sus depósitos subterráneos y bombas de succión, han sido el corazón del abastecimiento local durante siglos, rodeadas de fincas con nombres tan sugerentes como «La Buena Agua».

Recetas con Historia

La gastronomía de Posadilla destaca por platos únicos como el caldillo de conejo y la sobrehúsa de bacalao, receta tradicional de Semana Santa. Sus albóndigas y escabeche de pollo son también señas de identidad.

Para el postre, las manos expertas de sus vecinos elaboran pestiños y delicadas flores de sartén, que endulzan las ferias y los encuentros en el Museo Etnográfico.

San Pedro y la Virgen del Rosario

El 29 de junio la aldea celebra la Feria de San Pedro, su patrón. En mayo, la romería de la Virgen de Fátima traslada la alegría al paraje del Cerro Caña, y en octubre, la festividad de la Virgen del Rosario cierra el ciclo festivo.

Son días donde los emigrantes regresan y la encrucijada de Posadilla vuelve a bullir de vida, cante y tradición, manteniendo viva la llama de su rico legado histórico.