Ojuelos Bajos

Aldeas de Fuente Obejuna

Ojuelos Bajos

Introducción

A solo 10 km de Fuente Obejuna se encuentra Ojuelos Bajos, una aldea que respira amor por la tierra. Muchas de sus casas han sido primorosamente reformadas por sus naturales, quienes regresan cada verano para reencontrarse con sus raíces.

Enclavada en una zona de labor a 623 metros de altitud, la aldea destaca por su tranquilidad y el fuerte vínculo emocional que mantiene con sus emigrantes, convirtiéndose en un refugio de paz durante el estío.

«Una aldea que no olvida a sus hijos, donde cada fachada reformada es un canto al arraigo familiar.»

La Paradoja de los Nombres

Curiosamente, Ojuelos Bajos se encuentra a 623 metros de altitud, ¡dos metros por encima de su vecina Ojuelos Altos! El nombre, al igual que en la aldea hermana, proviene de los «ojos de agua» o manantiales que abundan en el subsuelo.

Los grandes majanos o villares (montones de piedras) que flanquean la carretera marcan el límite de este territorio rico en agua, donde los pozos con noria aún atestiguan la fertilidad de sus tierras de labor.

Iglesia de San Isidro

La Iglesia de San Isidro tiene un origen generoso: fue construida sobre una casa cedida al Obispado por doña Cruz Morillo en el siglo XIX. Su fachada se integra con humildad en el conjunto urbano, rematada por una espadaña que corona la calle San Isidro.

Su interior sorprende con bóvedas de crucería y una atmósfera de recogimiento que custodia la devoción al patrón de los agricultores.

Un Tesoro del Barroco Sevillano

El Retablo del Altar Mayor es una joya de la escuela sevillana del siglo XVIII, traído a la aldea en los años 20. Sus impresionantes columnas salomónicas están decoradas con relieves de racimos de uvas y pámpanos.

Junto a él, destaca el Retablo de las Ánimas, de influencia rococó y espejos empotrados, fechado en la segunda mitad del siglo XVIII. Un despliegue artístico inesperado en el corazón de la aldea.

«Fruta de Sartén» y Tradición

En Ojuelos Bajos, la mesa se celebra con migas con torreznos, cocido y caldillo de matanza. Pero la verdadera especialidad son los dulces conocidos como «fruta de sartén»: pestiños y flores que endulzan los carnavales y fiestas.

Tradicionalmente, el fin de las faenas del campo se festejaba con gachas y arroz con leche, sabores que hoy siguen uniendo a las familias en torno al fuego.

De Visigodos a Tesoros Árabes

La historia de Ojuelos Bajos es milenaria. En el Cerro de las Piedras han aparecido restos visigodos, y en la finca «La Tejera» se conservan restos de un acueducto romano que nacía en la Fuente de la Clica.

Cuentan los mayores que en los parajes árabes de la aldea aparecieron ollas con oro en polvo. Un pasado de civilizaciones que dejaron su huella en cuevas como la de Juan Palomo o en el enigmático nombre de La Majona.

San Isidro y la Verbena del Emigrante

El 15 de mayo la aldea se viste de gala para San Isidro Labrador, con procesión y verbena popular. También celebran con cariño a «San José Chico» en marzo.

Pero el momento más emotivo es la Verbena del Emigrante en agosto, una fiesta dedicada a todos aquellos naturales de Ojuelos Bajos que regresan de lejos para volver a sentirse, por unos días, en casa.