Ojuelos Altos

Aldeas de Fuente Obejuna

Ojuelos Altos

Introducción

Ojuelos Altos es una de las aldeas más vibrantes y prósperas de Fuente Obejuna. Al pasear por su casco antiguo, se percibe una arquitectura popular impecable, con calles limpias como la de Duque de Rivas (Calle de las Flores), donde el encalado refleja la luz pura de la sierra.

Ubicada a 13 km de la villa, esta aldea se asienta a 621 metros de altitud, rodeada de un paraje de encinar donde la vida hogareña de sus habitantes se funde con la belleza serena del Alto Guadiato.

«Luz de sierra en sus fachadas y flores en cada balcón: una aldea donde el carácter hogareño es ley.»

El Origen del Nombre: «Ojos de Agua»

La etimología de «Ojuelos» nos remite directamente al agua. Antiguamente, los «ojos de agua» o manantiales eran frecuentes en esta zona, creando grandes lagunas donde las mujeres lavaban sus ropas a finales del siglo XIX.

Documentos de 1552 ya citan la «Fuente el Ojuelo». La distinción entre «Altos» y «Bajos» responde simplemente a su ubicación en la orografía del terreno, siendo Ojuelos Altos el núcleo que se erigió sobre los manantiales de la sierra.

Iglesia de Santa Bárbara

La Iglesia de Santa Bárbara destaca por su elegante espadaña neogótica. En su interior, una nave de bóveda de cañón alberga un tesoro artístico decorado por Juan Sánchez Zarco, quien pintó a los cuatro evangelistas en las pechinas de la cúpula.

El templo custodia una pila bautismal milenaria y un retablo mayor que es el centro de la vida espiritual de la aldea y sus anejos históricos.

El Cristo Elegido por Sorteo

Una historia singular envuelve al Cristo de las Injurias. La imagen llegó de Córdoba en ferrocarril en 1880. Al no tener nombre asignado, los vecinos decidieron su título mediante un sorteo ante el altar.

Se introdujeron quince nombres en un vaso y un niño sacó la papeleta que dictó su destino: «Santísimo Cristo de las Injurias». Desde entonces, es el protector de Ojuelos Altos y sus aldeas vecinas.

Gastronomía y Matanza

La cocina de Ojuelos Altos es un festín de sabores serranos. El cocido de tres vuelcos, la caldereta de cordero y el «lechón en adobo» son los reyes de la mesa.

Son famosas sus matanzas domiciliarias, de donde salen las exquisitas morcillas de hierbabuena y arroz. Para el postre: tortas de chicharrones, pestiños, flores y el singular pastelillo de hígado de cerdo.

Huella del Pasado

La prehistoria dejó su marca en forma de un dolmen al norte de la aldea. Pero es la época árabe la que más huellas ha dejado, con sepulturas y restos de vasijas encontradas en parajes como Majalbarda.

En los años 40, «buscadores de tesoros» excavaban en las eras buscando orzas árabes, confirmando que Ojuelos Altos ha sido un lugar de asentamiento humano desde tiempos inmemoriales.

El Bólido que cayó del Cielo

Un acontecimiento asombroso sacudió la aldea el 10 de diciembre de 1926. Tras un zumbido ensordecedor, un aerolito de 6 kg impactó en un sembrado de cebada cerca de la aldea.

El meteorito fue recuperado de un hoyo de 35 cm de profundidad y hoy se conserva en el Museo de Ciencias Naturales, quedando como una de las leyendas más fascinantes de la historia de Ojuelos Altos.

«Un fuego del cielo que puso a Ojuelos Altos en el mapa de la astronomía mundial.»

Fiestas y Tradiciones

La Fiesta de la Siega en junio es el evento estrella, donde se rememoran las tareas agrícolas de antaño. También destaca la Romería de San Antonio en «El Cerro» y la tradicional quema de Judas en Semana Santa.

Tradiciones como el Rosario de la Aurora o encomendarse a San Antonio mostrando una liga (las mozas casaderas) mantienen vivo el espíritu alegre y devoto de este pueblo serrano.