La Coronada

Aldeas de Fuente Obejuna

La Coronada

Introducción

La Coronada se asienta plácidamente en un extenso valle, protegida por la imponente figura del Cerro de la Calaveruela (733 m), que actúa como vigía natural de la aldea. Sus tierras son el origen de los dos ríos más vitales de la comarca: el Zújar y el Guadiato.

Ubicada estratégicamente en el límite con la provincia de Badajoz, esta aldea ha sido históricamente un cruce de caminos y cordeles mesteños, donde la agricultura y el pastoreo han forjado el carácter de su gente.

«Donde nacen los grandes ríos, bajo la atenta mirada de la Calaveruela, se extiende una de las llanuras más fértiles del Guadiato.»

Orígenes y Leyendas

La fundación de La Coronada se vincula popularmente al siglo XV, cuando vecinos de Fuente Obejuna huían de la opresión del Comendador Fernán Gómez de Guzmán (personaje central de la obra de Lope de Vega).

Su historia está envuelta en mitos fascinantes, como la Leyenda de la Encantada o la aparición de la Virgen. Su nombre podría derivar de la existencia de dos núcleos antiguos (Coronada Alta y Baja) o de la advocación a su patrona, la Virgen de las Coronadas.

«Mitos y realidad se funden en el origen de una aldea que nació buscando libertad en los cortijos de la llanura.»

Patrimonio: Iglesia de Ntra. Sra. de la Coronada

La Iglesia parroquial destaca por su planta octogonal y sus robustos pilares. En su interior, preside la Virgen de las Coronadas, obra de 1940 que restauró una devoción que se remonta al siglo XVIII.

El templo custodia piezas de gran valor, como una custodia de plata torneada de principios del siglo XIX y cálices del XVII, testigos de la riqueza histórica y el fervor de esta comunidad fronteriza.

Gastronomía

La mesa de La Coronada se nutre de los productos de sus campos y la matanza del cerdo. Las migas con torreznos y el gazpacho son fundamentales en su dieta mediterránea.

Son célebres sus dulces artesanales: perrunillas, pestiños, roscos y flores, que endulzan tanto la Semana Santa como las reuniones familiares. En Navidad, la tradición dicta saborear un buen plato de gachas caseras.

«Sabor a dehesa y tradición: desde los embutidos de la matanza hasta el toque dulce de la perrunilla artesana.»

Artesanía

Los pastores de La Coronada han sido hábiles talladores, creando sellos de pan y tablillas para zurrones con solo una navaja y madera de encina. Los trabajos en piel, como zahones y zurrones, siguen vivos gracias al relevo generacional.

Mención especial merecen los bordados artísticos de sus mujeres, cuyas obras han sido expuestas como ejemplo de una destreza técnica que se transmite de madres a hijas.

Tradiciones y Añoranza

La Coronada conserva ritos únicos como «el tiestazo» de Nochebuena o la quema de gamones («hachas») mientras se cantan villancicos. La aldea ha tenido siempre un gran arraigo flamenco, siendo refugio de artistas como la Niña de Antequera.

Los suelos de cantos rodados («chinas») artísticamente dibujados y el sonido de las caracolas de los yunteros forman parte de una memoria colectiva que define la identidad de este pueblo alegre y musical.

Fiestas y Romería

En mayo se celebra la Romería de Ntra. Sra. de las Coronadas en el paraje de «Los Miraderos», donde se construyó una pequeña ermita por iniciativa vecinal.

El 8 de septiembre tienen lugar la Feria y Fiestas Mayores, días de reencuentro, deporte y verbenas nocturnas en la plaza del pueblo, manteniendo vivo el espíritu festivo de esta tranquila aldea.