Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno
Si desde la plaza central caminas hacia el sur por la calle Cuesta Roba, llegarás a una pequeña plazoleta que esconde el que probablemente sea el edificio religioso más antiguo de la villa. Te presentamos la Ermita de Jesús Nazareno, conocida en la antigüedad como la iglesia de San Miguel.
Fechada alrededor del año 1315, se cree que esta iglesia se levantó sobre los cimientos de una construcción mozárabe anterior. Sus muros guardan ecos de un pasado fascinante: durante los siglos XV y XVI, antes de que existiera un edificio propio para el ayuntamiento, el concejo del pueblo se reunía aquí mismo. ¡Incluso hay quienes relatan la leyenda de que en esta misma ermita pudo organizarse la célebre revuelta de 1476 contra el Comendador Mayor de Calatrava!
Un rompecabezas arquitectónico único
Al cruzar su sencilla puerta de arco apuntado, te llamará la atención su planta irregular de tres naves. Al no contar con grandes influencias del estilo gótico imperante, los constructores locales recurrieron a sus raíces y al arte popular, creando una muestra muy temprana de arte mudéjar y mozárabe verdaderamente singular.
Observa con atención la columnata que separa las naves. En el lado izquierdo (el del Evangelio), verás arcos apuntados de ladrillo de indudable estilo mudéjar, levantados sobre pilares rectangulares. Pero si miras a la derecha (el lado de la Epístola), te sorprenderán unos enigmáticos arcos de piedra en forma de herradura apuntada, cuyo misterioso origen los expertos sitúan en la tradición mozárabe conservada durante el periodo islámico.
Devoción y arte entre retablos
El templo, remodelado en diversas ocasiones, reserva para su cabecera sus grandes tesoros artísticos. La capilla mayor central está presidida por un retablo de madera tallada y policromada de la segunda mitad del siglo XVIII. Allí se cobija la venerada talla del Padre Jesús Nazareno, una impresionante imagen de vestir de tamaño natural.
En las naves laterales también te esperan sorpresas. Podrás admirar el retablo del Calvario flanqueado por las figuras de San Ildefonso y San Bartolomé, y un hermoso crucifijo del siglo XVIII acompañado por pinturas al óleo sobre tabla. Tampoco te pierdas la curiosa talla policromada de San Miguel dominando a Satanás, ni la moderna y conmovedora figura de Nuestra Señora de la Esperanza, esculpida en 1955 por el artista Domingo Sánchez-Mesa.