Ermita de Nuestra Señora de Gracia
A las afueras de la población, en el apacible paraje del Ejido de Gracia, se alza uno de los monumentos más antiguos y con más misterio de Fuente Obejuna. Una ermita donde la fe, las leyendas de soldados y los milagros se entrelazan desde hace siglos.
Aunque la fecha exacta de su construcción es un enigma, sus detalles arquitectónicos nos susurran que fue levantada a finales de la Edad Media o principios del siglo XVI. Cuenta la tradición que la imagen de la Virgen de Gracia se apareció a un soldado muy cerca de aquí, en la llamada Fuente Santa. Pronto se extendió la creencia de que el agua de este manantial tenía propiedades curativas y milagrosas, convirtiendo a la ermita en un bullicioso lugar de peregrinación.
Un templo de espíritu militar
Un detalle que te llamará poderosamente la atención es la inquebrantable devoción militar que envuelve a este lugar. Durante siglos, los soldados del municipio que partían a servir en los temibles Tercios de Flandes, o más tarde a las guerras de Cuba y Marruecos, acudían aquí para implorar protección. Al adentrarte en su única nave, dividida en cinco tramos por sobrios arcos de ladrillo apuntados, te sobrecogerá ver cientos de fotografías de soldados depositadas con devoción a uno y otro lado de los muros, buscando el amparo de la Virgen.
Las ofrendas a lo largo de la historia han sido, cuanto menos, pintorescas. En el siglo XVIII, era común ver colgadas mortajas o figuras como testimonio de curaciones asombrosas. ¡Incluso llegaron a exhibirse un caimán y dos enormes costillas de ballena como trofeos de agradecimiento! Lamentablemente, estas singulares reliquias desaparecieron durante la Guerra de la Independencia.
Joyas de su interior y exterior
El edificio es un ejemplo de manual de las clásicas ermitas serranas de la provincia. Al exterior, te dará la bienvenida un característico pórtico de cinco arcos de ladrillo apoyados sobre curiosas columnas reaprovechadas (algunas con capiteles romanos y visigodos) y una altísima espadaña que parece querer tocar el cielo.
Una vez dentro, el ábside cuadrado y la bóveda de crucería de la capilla mayor custodian el gran tesoro: la imagen de la Virgen de Gracia, una valiosa talla de madera policromada cuyos orígenes se remontan posiblemente al siglo XVI. Acompañándola, podrás admirar un sobrecogedor crucifijo de estilo popular tallado en madera hacia el año 1600.